Estación · TESTIGO
Le decimos TESTIGO porque eso hace: una planta de su lote queda instrumentada y declara todos los días lo que le pasó — sin que nadie vaya, sin que nadie anote y sin depender de que alguien se acuerde. Un lisímetro mide el agua. Esto mide la planta completa.
¿Le suena alguna?
Qué hace el sistema
La maceta vive sobre una báscula. Cada riego y cada drenaje se dibujan en el peso, con su hora.
Una cámara toma la misma planta todos los días, desde el mismo lugar y con la misma luz.
pH y conductividad de lo que entra y de lo que sale, en el mismo punto.
El de su lote: temperatura, humedad, lluvia y viento — no el del pueblo de al lado.
Todo junto, en la misma línea de tiempo. Ahí aparece lo que ninguna medición suelta puede decir.
El valor no está en ninguno de los aparatos: está en que midan LA MISMA planta. Una báscula sola dice cuánta agua se bebió. Una cámara sola dice cómo se ve. Juntas, en el mismo punto y el mismo día, contestan lo que ningún equipo suelto puede: por qué dejó de crecer, y cuánto va a dar.
Qué mide
Litros por planta y por día, con su curva: a qué hora consumió y cuándo dejó de hacerlo. Lo que entró, menos lo que drenó, menos lo que quedó.
Medido en cada riego, no estimado una vez por semana. Es con lo que se ajusta el programa sin adivinar.
La misma planta, el mismo encuadre, todos los días. Una secuencia que deja ver lo que el ojo no nota de un día para otro.
Cuántos trae y en qué etapa van, contados de la foto — no de una muestra a mano en dos plantas.
La curva de crecimiento sano de esa planta. Cuando se sale de ella, avisa — que es semanas antes de que se le note a simple vista.
La poda se ve en el peso y en la foto: cuánta planta se retiró, en qué fecha, y cómo respondió después. Deja de ser criterio y pasa a ser historia comparable.
La calidad del agua que entra y la que sale, en el mismo punto donde se pesa — así se ve si la sal está frenando el consumo.
El clima de ese lote. Es lo que explica por qué la planta consumió distinto ayer, y lo que hace comparables dos semanas que no se parecen.
El estado general leído de la secuencia de fotos y del consumo — el aviso temprano de que algo va mal, antes del síntoma visible.
Se arma por piezas
TESTIGO no es un aparato cerrado: es un puesto al que se le van poniendo piezas. Por eso no hace falta comprarlo completo el primer día — se enciende con lo mínimo y se le agrega lo que la operación vaya pidiendo.
El peso continuo: cuánta agua bebió, cuánto creció y cuánto se le quitó en la poda. Es la pieza que casi siempre va primero.
Humedad, temperatura, conductividad eléctrica y pH dentro de la maceta, cada diez minutos.
La foto diaria desde el mismo encuadre: crecimiento, floración y conteo de frutos.
Cuánta agua entró y cuánta salió, en cada riego. El porcentaje de drenaje deja de estimarse.
Lluvia, viento, radiación, temperatura y humedad del aire. Es un producto por sí solo y también le da contexto a todo lo demás.
Celda solar con su batería, y el enlace que aguante en su sitio: radio LoRa, celular o satelital. Reporta su propio voltaje.
Todo aterriza en un solo lugar, comparable en el tiempo. Sin eso, ninguna pieza sirve para planear.
Con las piezas midiendo juntas se construye la estimación de cosecha. Necesita meses de fotos y de cosecha real: se enciende al final, no al principio.
Lo que sale de cruzarlo todo
Fruta contada + etapa en la que va + crecimiento + agua consumida + clima acumulado. Ésa es la cuenta que hoy se hace con el ojo de la persona con más años — y que se va con ella el día que se vaya.
Dónde va esto, dicho sin adorno. El puesto ya mide peso, consumo, drenaje, pH, conductividad, clima y la foto diaria. Sobre esa base se están construyendo el conteo de frutos, la curva de crecimiento y la predicción de cosecha — que necesitan meses de fotos y de cosecha real para valer algo. Se lo decimos así, con la raya bien marcada: lo que mide hoy y lo que va a contestar mañana.
Qué NO incluye
Lo que siempre nos preguntan
Un chupatubos —o lisímetro— saca solución del sustrato para medirla, y contesta cosas de riego. TESTIGO hace eso y bastante más: pesa la planta en continuo, la fotografía todos los días, mide el clima de su lote y cruza todo en la misma línea de tiempo. Por eso llamarle lisímetro se queda corto.
Porque eso es: una planta testigo que declara. En el campo siempre se ha usado una planta o un lote testigo para representar al resto; la diferencia es que éste mide todos los días, no se cansa y no opina.
Sí, y es de lo primero que entrega. Se pesa la maceta en continuo: lo que entró en el riego, menos lo que drenó, menos lo que quedó, es lo que consumió. Con su curva por hora — se ve a qué hora bebió y cuándo dejó de hacerlo.
Ésa es la razón de pesarla todos los días. Cuando la planta deja de crecer, el peso lo dice semanas antes de que se le note a la vista. El aviso no es un número: dice qué cambió y contra qué se está comparando.
Sí a los cuatro, y también fuera de berries: sirve en cualquier cultivo en maceta o en bolsa — invernadero, macrotúnel o cielo abierto. Lo que cambia es el rango bueno de cada cultivo, y ése lo fija su agrónomo.
No. El puesto trabaja con celda solar y batería, y manda por radio LoRa, red celular o enlace satelital, según lo que aguante en su sitio. En campo abierto sin señal, el satelital resuelve.
Depende de cuántas condiciones distintas quiera representar: variedad, edad de la planta, sustrato, sector de riego. Se empieza con uno por condición y se crece — no hace falta llenar el rancho para que sirva.
Sí, y es lo normal. Casi siempre se enciende con la báscula y la sonda, y después se agregan la cámara, el aforo o la estación meteorológica. El puesto está hecho para crecer por piezas.
Es otro equipo de la misma familia y se cotiza aparte, pero se instala junto: mide lluvia, viento, radiación, temperatura y humedad del aire. Sirve para leer lo de la maceta contra el clima que lo causó.
Son dos números: el equipo se compra una vez —depende de cuántos puestos y con qué piezas— y el servicio se paga al mes. Esa mensualidad cuesta una fracción de lo que cuesta la persona que hoy va, mide y anota a mano.
Para revisión · infografía NotebookLM
El siguiente paso
Veinte minutos. Le enseñamos un puesto que lleva meses midiendo: el peso de la planta, la foto de cada día y lo que se puede leer de cruzarlos. Y le decimos, sin adorno, qué contesta hoy y qué no.
Agendar 20 minutosSobre el precio, para que no se lo imagine: son dos cosas. El equipo se compra una vez — lo mueve cuántos puestos quiera y con qué piezas. Y el servicio se paga al mes: es lo que mantiene el puesto calibrado, el dato entrando y el aviso llegando. Esa mensualidad cuesta una fracción de lo que cuesta la persona que hoy va, mide y anota a mano. Los dos números se ven en la llamada, con su caso enfrente.