Quiénes somos
Se construyó primero para uso propio, durante años, con nuestra gente, nuestra nómina y nuestro dinero. La empresa se está creando porque lo construido ya no cabe adentro. El riesgo de estrenarlo ya lo corrimos nosotros.
Qué somos
Hacemos los equipos, el software y la inteligencia artificial. Todo nuestro. No revendemos la licencia de otro ni mandamos a hacer nuestra electrónica afuera — y por eso, cuando algo hay que cambiarlo, se cambia.
Y lo que no hacemos, se lo decimos igual. Una báscula no la fabricamos: es un fierro que ya existe y lo hace bien desde hace cien años — se compra y se adecúa. Lo nuestro es lo que le falta para hablar, y el sistema a donde llega. Preferimos decírselo aquí a que lo descubra después.
El instrumento que mide: sensores de riego, el lisímetro, etiquetas de conteo, redes para llevar la señal a donde no llega, cámaras, y la electrónica que hace hablar a una báscula. Se diseñan, se arman y se instalan aquí — lo que ya existe bien hecho se compra y se adecúa.
El sistema que lo ordena: el expediente de cada objeto de su operación, el gemelo dibujado y vivo, el data lake, la nómina, las actas, la trazabilidad.
Los agentes que lo interpretan: el que contesta por WhatsApp, el que lee papel manuscrito, el que decide qué avisar, a quién y a qué hora.
Las tres, a propósito. Los que hacen software nunca pisan su planta; los que instalan el equipo se van cuando la máquina prende. El dato nace en la máquina y la decisión se toma en la oficina — y ese tramo es justo el que nadie recorre completo.
Nuestro propósito
«Si usted no abre nada durante una semana, ¿la operación sigue igual y los huecos se atienden solos?»
Hasta que la respuesta sea sí, el sistema no está terminado: está asistido. Por eso el dato se levanta sin que nadie lo teclee, el reporte llega a su hora sin que nadie lo arme, lo que nadie contesta sube de nivel, y lo que alguien sabe se escribe — en vez de quedarse en su cabeza.
Cada vez que algo depende de que una persona se acuerde, el sistema falló — aunque el número salga bien.
Las tres cosas a la vez
Un negocio real con más de 200 personas, varias razones sociales y gente trabajando en campo. Sabemos qué duele porque lo vivimos todos los días — no porque lo leímos.
Decenas de sistemas en producción, hechos por nosotros. No subcontratamos lo que vendemos, y por eso podemos arreglarlo el mismo día.
Los contratos citan los artículos de la ley laboral y las actas traen candados que rechazan lo que no se sostiene. El documento no sale si no aguanta.
Por eso lo que entregamos aguanta en el campo, en la computadora y en el juzgado.
Dónde está corriendo
65 lugares medidos a diario, tres razones sociales en la misma pantalla y dos años de uso continuo. Fue el laboratorio.
157 personas checando en caseta, con su nómina calculándose sola. Cliente pagando, no piloto.
Una operación de siete puntos, hecha para enseñar cómo funciona sin exponer los datos de ningún cliente.
Lo de campo es la capa delgada de encima. El motor no tiene nada de agrícola — por eso sirve igual en una planta, en una constructora o en un despacho.
El siguiente paso