BORRADOR — página de estación. Faltan capturas reales de la app y de las hojas de campo.
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Estación · Data lake

Su operación ya genera el dato. Se pierde en el camino.

La hoja se llenó, la foto se mandó, el papel llegó a la oficina — y ahí se acabó. Nadie lo capturó, nadie lo revisó, y para cuando alguien pregunta ya no se sabe.

Véalo con sus formatos — 20 minutos

¿Le suena alguna?

El dato existe. Lo que no existe es dónde cae.

Su gente manda fotos de las hojas por WhatsApp, y ahí se quedan.
Alguien tiene que capturarlas a mano — y cuando hay trabajo, no se capturan.
El formato está lleno, pero no dice de qué lugar es, así que no sirve para comparar.
Hay formatos que nadie lee desde hace meses y nadie se ha dado cuenta.
Le piden un dato de hace tres semanas y la respuesta es "déjame buscar la libreta".
Se compró un sistema y su gente sigue anotando en papel, porque el papel funciona en el campo.

Cómo funciona

Que no cambie nadie su forma de trabajar. Que cambie a dónde llega.

1

Se manda

Por WhatsApp, como ya lo hacen. Foto de la hoja, del ticket, del análisis o del documento.

2

Se guarda

Entra completo y crudo, con quién lo mandó y a qué hora. Nada se descarta, ni lo dudoso.

3

Se lee

Se digitaliza y se le sacan los números, aunque la letra sea de campo y la hoja venga chueca.

4

Aterriza

Cada número cae en el expediente del lugar y la fecha que le tocan.

5

Se reclama

Si algo no cuadra o falta la ubicación, se le pregunta a quien llenó la hoja — no a usted.

Lo más caro no es el dato que no se captura: es el que sí entró y nadie leyó. En una operación real encontramos nueve hojas por semana de preparación de tanques —litros, productos y dosis— entrando religiosamente y cayendo en el vacío, porque nadie había escrito el lector. Ése era justo el dato que faltaba para saber cuánto cuesta cada aplicación. La respuesta ya estaba llegando en papel todos los días.

Todo el sistema

No es un archivero en la nube. Es lo que hace que el papel sirva.

Entrada

Por donde ya trabajan

WhatsApp, correo o la app. Foto, PDF, audio o documento — y la app funciona aunque el celular se quede sin señal.

Lectura

Lectores por formato

Cada formato suyo tiene su lector, hecho a la medida de su hoja — no una plantilla genérica que exige que cambien el papel.

Orden

Se acomoda solo

Clasifica qué es, de qué lugar y de qué fecha, y lo pone donde va. Lo que no logra ubicar, lo marca — no lo tira.

Vigilancia

Formato sin lector

Si empieza a llegar un formato que nadie lee, el sistema lo dice. Es el hueco que en todas las operaciones existe y nadie ve.

Cobranza

La escalera

Lo que falta se pide a quien lo tiene; si no contesta, sube a su jefe; y si tampoco, queda anotado. Sin que usted persiga a nadie.

Consulta

Pregunte por WhatsApp

"¿Qué entró hoy?" o "¿qué mandó Mirian ayer?" — y le contesta con lo que de verdad aterrizó, no con lo que se subió.

Lo que ya está pasando

Corriendo hoy, todos los días, sin capturistas.

31
Fuentes distintas de dato, consolidadas
99%
De lo que entra queda digitalizado y legible
c/30 min
Cada media hora se lee lo que llegó
0
Personas capturando a mano

Qué NO incluye

Se lo decimos aquí, no en la letra chica.

No adivina lo que la hoja no dice. Si el formato no trae el lugar o la fecha, el sistema pregunta — no supone.
No captura su archivo histórico de años pasados. Si lo quiere adentro, es un trabajo aparte y le decimos cuánto cuesta antes de empezar.
No obliga a su gente a usar una app. Puede, pero el papel y el WhatsApp siguen valiendo — ésa es la idea.
No lee lo ilegible. Cuando una hoja no se puede leer, lo dice y la deja pendiente de confirmar, en vez de inventar el número.

El siguiente paso

Mándenos una foto de uno de sus formatos.

Veinte minutos. Tome una hoja real de su operación, mándela, y le enseñamos qué números sacaría el sistema de ella y dónde caerían.

Agendar los 20 minutos

Sobre el precio: depende de cuántos formatos distintos entren y qué tan revueltos vengan. Eso se ve en la llamada, con sus hojas enfrente.