Estación · Sensores
El equipo es nuestro — lo diseñamos y lo fabricamos, porque es la única forma de responder por lo que mide. Pero lo que usted contrata es lo que pasa después: la alerta con su motivo, el informe de la mañana y la historia para poder planear.
Captura real del tablero, del 31 de agosto de 2026. El mapa va difuminado a propósito: la forma del terreno se ve, la ubicación del cliente no. Rangos de referencia; los definitivos los fija el agrónomo de cada rancho. Cartografía © OpenStreetMap.
¿Le suena alguna?
Qué hace el sistema
Así sale un aviso de verdad, tal como salió hoy:
“Atención · Sector 1 (arándano). pH 3.6 muy bajo
(abajo de 3.9) → toxicidad Al/Mn.”
No dice “pH: 3.6” y lo deja ahí para que alguien lo interprete. Dice
cuánto se salió del rango de ese cultivo y qué le va a pasar a la planta si
sigue así. Esa frase es la diferencia entre un sensor y un servicio de control — y
es la razón de que no haga falta que nadie abra un tablero.
Lo que usted recibe
Cuando algo se sale del rango de su cultivo, le llega el dato, cuánto se salió y qué se arriesga. No hay que ir a buscarlo.
Sector por sector, con lo anormal marcado. Llega solo, todos los días, sin que nadie lo arme.
Un sensor descompuesto no se apaga: repite. Cada día se cuenta cuántas lecturas fueron reales y cuántas repetidas, y se revisa el aparato antes de que alguien decida con un dato muerto.
Lo define su agrónomo, no el sistema. Y queda escrito: deja de vivir en la cabeza de una persona. Mientras no esté confirmado, el sistema dice que no juzga — no inventa.
Meses de mediciones del mismo punto, con la misma vara. Es lo que permite comparar ciclos en vez de opinar sobre ellos.
“¿Cómo viene el 13?” — y le contesta, con la última medición y desde cuándo no se mide.
Y sí, el instrumento es nuestro
Lo decimos porque es la razón de que podamos responder por lo que mide.
Humedad, temperatura, conductividad y pH del sustrato, más temperatura y humedad del aire. Cada lectura con GPS.
No hay que llevarle corriente hasta la maceta. Y reporta su propio voltaje, así la pila se cambia antes de que se apague.
Radio de baja potencia, red celular o satelital. No se elige la de moda: se prueba cuál aguanta en su sitio — así se decide.
Si hace falta medir algo que no existe en catálogo, se construye. Y si algo falla, se repara aquí — no se manda a otro país a esperar.
Lo que ya está pasando
No es un ejemplo: es lo que están mandando los equipos mientras usted lee esto. En vivo · última lectura hace un momento
Qué NO incluye
Lo que siempre nos preguntan
Es un equipo que se queda en la maceta o en el suelo y mide solo, sin que nadie vaya. Los nuestros miden seis cosas en el mismo punto: humedad, temperatura, conductividad eléctrica (CE) y pH del sustrato, más temperatura y humedad del aire. Cada lectura sale con su hora y su posición GPS.
Sí, son inalámbricos y autónomos: trabajan sin internet en el rancho. Mandan el dato por radio LoRa de baja potencia, por red celular GSM o por enlace satelital, según lo que aguante en su sitio. En campo abierto sin señal de celular, el satelital resuelve. No hace falta ir con una laptop a bajar datos, ni contratar internet para el predio.
No. Cada equipo trae su celda solar y su batería, así que no hay que llevar cable hasta la maceta. Y reporta su propio voltaje: la pila se cambia antes de que se apague, no después.
Un chupatubos —o lisímetro— saca solución del sustrato para medirla. Nuestro equipo hace eso y bastante más: mide en continuo, pesa el crecimiento con báscula, ve la planta con cámara y manda todo solo. Por eso llamarle lisímetro se queda corto.
Sí, y ahí está la diferencia: el sistema juzga contra el rango de ESE cultivo. Arándano quiere pH alrededor de 4.5–5.5 y frambuesa más arriba. Un tablero que usa el mismo número para los dos le va a decir que todo está bien cuando no lo está.
En los tres, y en suelo o en maceta. Lo que cambia es el enlace: bajo malla y estructura metálica a veces el celular no entra y se resuelve con LoRa o satelital. Eso se prueba en su sitio antes de instalar, no se supone.
Le llega solo. La alerta va por WhatsApp o correo con el dato, cuánto se salió del rango y qué se arriesga; y el informe de la mañana llega armado, sector por sector. Puede preguntarle por WhatsApp “¿cómo viene el 13?” y le contesta.
Los diseñamos y los fabricamos nosotros, en México. Por eso, si hace falta medir algo que no existe en catálogo, se construye; y si algo falla, se repara aquí — no se manda a otro país a esperar.
Sí. No es una medición de vez en cuando con un aparato de mano: el sensor de pH y el medidor de conductividad eléctrica (CE) están puestos en el punto y reportan cada diez minutos, todo el año. Así se ve el efecto de cada riego, no un número suelto del día que alguien fue a medir.
Sí, y es otro equipo de la misma familia: la estación meteorológica mide lo que pasa en el aire —lluvia, viento, radiación, temperatura y humedad— y se instala junto a los sensores de sustrato. Sirve para leer el dato de la maceta contra el clima que lo causó: no es lo mismo que baje la humedad por un día de 39 °C que porque falló un gotero. Se cotiza aparte.
Depende de cuántos puntos quiera vigilar y de qué se quiera enterar en cada uno. Son dos números: el equipo se compra una vez y el servicio se paga al mes. Esa mensualidad cuesta una fracción de lo que cuesta la persona que hoy hace ese trabajo a mano.
El siguiente paso
Veinte minutos. Con el punto de su operación enfrente le decimos de qué se podría estar enterando hoy, qué habría que medir para lograrlo y qué no vale la pena. Si no le sirve, se lo decimos ahí mismo.
Agendar 20 minutosSobre el precio, para que no se lo imagine: son dos cosas. El equipo se compra una vez — lo mueve cuántos puntos quiera vigilar y qué se mide en cada uno. Y el servicio se paga al mes: es lo que mantiene el aparato calibrado, el dato entrando y el aviso llegando a tiempo. Esa mensualidad cuesta una fracción de lo que cuesta la persona que hoy hace ese trabajo a mano — y a diferencia de ella, no se va de vacaciones ni se lleva el criterio en la cabeza. Los dos números se ven en la llamada, con su caso enfrente.