Estación · Actas corporativas
Se firmó el crédito, entró el socio nuevo, se abrió la cuenta, se dio el poder. Todo pasó de verdad — y en el libro no hay nada que lo respalde. Nadie lo nota hasta el día que alguien lo pide.
Véalo con un acuerdo suyo — 20 minutos¿Le suena alguna?
Cómo funciona
Mira lo que ya ocurre en su operación —créditos, bancos, compras, altas y bajas de gente— y reconoce las condiciones que exigen un acta.
Noventa días antes de que venza un cargo. Sesenta antes de la asamblea anual. Y a diario los últimos días del aviso al SAT.
Con el fundamento del régimen que de verdad rige a esa sociedad, sus estatutos vigentes, y su razón de negocios escrita.
Ocho pasos de revisión lógica y el Mapa del Impugnador: quién puede atacar esta acta y con qué. Si falla uno, el documento no sale.
Firmada no basta. Va detrás del notario y del Registro — hasta ahí, el acta casi no sirve para probar nada.
Lo caro no es levantar el acta. Es descubrir años después que faltaba. En una sociedad real encontramos un crédito internacional vivo, firmado tiempo atrás, sin el acta de asamblea que sus propios estatutos exigían. Y ahí está la trampa que casi nadie ve: reformar el estatuto hoy no arregla lo de ayer. El acto ya hecho sin el permiso que hacía falta necesita una ratificación expresa — y eso sólo se puede hacer mientras nadie lo esté impugnando.
Todo el sistema
Veintidós reglas mirando su operación: plazos de calendario, movimientos de dinero, cambios de personas y órdenes sobre el umbral de facultades.
Asamblea anual, reforma de estatutos, capital, poderes, créditos y garantías, ratificaciones, liquidación. Con el fundamento que le toca a su tipo de sociedad.
No todas las sociedades se rigen por la misma ley, y aplicarle la equivocada es de los errores más caros y más comunes. El sistema lo verifica antes de escribir una línea.
No es un recordatorio: es una puerta. Si al acta le falta la auditoría, el Mapa del Impugnador o el visto bueno sellado, el archivo no se genera.
Cada acta sabe cuál de los cuatro pasos le toca y en cuál se quedó. Las que llevan sesenta días firmadas sin inscribir se marcan solas.
El libro de actas se mantiene solo, en orden y completo. El día que se lo pidan —auditoría, banco, comprador— ya está.
Por qué importa
Cuando la autoridad cuestiona una operación, la carga de demostrar que fue real y que tenía una razón de negocios es del contribuyente — no de quien la cuestiona. Ésa es jurisprudencia firme del Tribunal Federal de Justicia Administrativa. El acta es precisamente el papel que descarga esa prueba: deja escrito quién decidió, cuándo, con qué facultad y por qué. Levantarla después, cuando ya se la están pidiendo, no es lo mismo — y se nota.
Qué NO incluye
El siguiente paso
Veinte minutos. Nos cuenta una operación real —un crédito, un poder, un cambio de socios— y le decimos si requería acta, cuál de las dieciocho era, y qué pasa hoy si no está levantada.
Agendar los 20 minutosSobre el precio: depende de cuántas sociedades sean y de qué tan atrasado venga el libro. Eso se ve en la llamada, con su caso enfrente.